Seguros de vida…bonos de muerte

octubre 30, 2009

Este título puede hacernos pensar en lo rentables que pueden ser los seguros de vida para las compañías aseguradoras, que invierten en nuestra longevidad: cuando más vivamos, más pagamos y más ganan y puede que les interese impulsar la investigación médica, descubrir remedios para enfermedades incurables y poder alargar la vida…etc., pero el título tiene trampa. Si alguien había pensado que los prestigiadores financieros  estaban faltos de creatividad por la supuesta melancolía de su crisis financiera, estaba equivocado. Y sino, lean el artículo de el país de Ramón Muñoz explicando qué son los “bonos de la muerte”.

Veamos si lo puedo entender: hago un seguro de vida, paso por apuros económicos o cualquier otra circunstancia, lo vendo con un descuento, me lo compra una compañía que sigue pagando hasta que yo muera, los bancos de inversión emiten bonos cuya garantía es mi póliza, el inversor recibe unos intereses por esos bonos que ha comprado, que además cotizan en el mercado secundario. ¿Dónde está el negocio? En que yo me muera pronto, claro, porque si soy muy longeva, la rentabilidad cae al tener que pagar la póliza que me compraron al inicio de todo este asunto. Se ve que lo ideal rentable es que “yo dure” unos 10 años.

Para minimizar riesgos, no venden solo mi póliza, sino que se hacen  “paquetes”, miles de pólizas, cuántas más mejor. ¡Ni tan solo me queda el consuelo de estar individualizada!

Ahora entenderán el inicio del artículo: mi longevidad es el problema y si tengo una enfermedad grave, y por tanto una póliza muy apetecible, a “mis inversores”, les interesa que no haya demasiados avances en la ciencia médica y que no se descubra un medicamento eficaz que cure mi enfermedad. Al menos hasta que se haya alcanzado una rentabilidad suficiente.

Si  detrás de esta idea están los grandes de Wall Street, que ya han constituido una asociación para hacer lobby, que se dedican a dar conferencias para promocionar el producto, que soy yo y mi esperada y pronta defunción,…saquen Vds. mismos conclusiones.

Y para que nadie les acuse de paranoicos no hay que pensar en ninguna relación entre Wall Street, la investigación medica y/o la industria farmacéutica y por tanto no necesitamos exigir participación ciudadana y transparencia.

Nosotros, no solo vamos a exigirla, sino a impulsarla.

En el estado español, de momento, estos productos financieros están prohibidos

Olga Fernández Quiroga


El profesor Manuel Castells, la crisis, la vida y la salud

octubre 23, 2009

Invitación de la Fundación Cipriano García a la conferencia del profesor Manuel Castells con el título ¿Hay vida después la crisis? Su respuesta: un sí acompañado de una pregunta: ¿qué vida?

Interesantes los discursos que no se cierran con una respuesta, sino que  nos abren otras preguntas, de manera que siempre podamos avanzar en el conocimiento.

Es inteligente la alternativa que propone al capitalismo: no un anti/capitalismo sino un a-capitalismo: ni vivir para trabajar ni trabajar para vivir. Vivir para vivir, con lo cuál nos sigue dejando preguntas abiertas: ¿y qué es eso? y  además, sale de ese discurso a favor/en contra, en donde el eje sobre el que giramos  sigue siendo el capitalismo.

Manel Castells conferencia

Pero ¿qué hago hablando en este blog, de  participación y salud,  de una conferencia sobre la crisis?

1.- Porque es un placer escuchar discursos inteligentes y eso siempre es saludable, a la vez que ejerzo la participación

2.- Porque quiero resaltar una de las cosas que dijo sobre el mercado. Además de oferta y demanda, el mercado también es  cálculo emocional, y ¿qué es el cálculo emocional? Pues, por ejemplo, momentos de euforia y depresión de la gente, o sea que los mercados pueden estar regulados por la percepción que tiene la gente y no por la realidad y, esa percepción se hace realidad. La percepción crea la realidad. O sea, que la realidad, no existe.

Estamos en una economía virtual que no existe, que nadie sabe qué es, pero que funciona como realidad, provocando consecuencias dolorosas para muchos.

El tema es muy estimulante para desarrollar desde muchas perspectivas, y la que me corresponde en este blog, me sirve para relacionarlo con un mecanismo de la locura conocido como alucinación, en dónde el sujeto siente su percepción como real. Y  se me ocurre pensar, como ejemplo, en la anorexia y los centros sanitarios habilitados para su tratamiento, en los que resulta muy fácil realizar un diagnóstico fijo e igual para todas: anorexia y ya está, sin distinguir que es muy diferente cuando la persona, en general una mujer, le dice al profesional sanitario: “o me veo en el espejo”, y éste entiende que se ve mal, gorda, o sea que está hablando mediante una metáfora. En efecto puede ser así en un funcionamiento neurótico, pero si el funcionamiento es psicótico, la frase es literal: no se ve. No tiene imagen. Y el tratamiento, por supuesto, debe ser muy diferente.

Nuca se sabe dónde puede llevar una conferencia del profesor Castells…

Olga Fernández Quiroga


La muerte y la eterna juventud

octubre 14, 2009

A veces un descubrimiento científico  al que no prestaríamos atención por su  tecnicismo nos pone ante una paradoja de nuestra propia vida. Así sucede con lo que explica este artículo Los peligros de la eterna juventud y que podríamos resumir así: la eterna juventud es el cáncer. Y ahí la paradoja. El descubrimiento de una enzima que podría impedir la muerte de las células, y permitirles que siguieran reproduciéndose indefinidamente, resulta que es el mismo proceso que siguen las células cancerígenas: que no mueren nunca… y es justamente esta proliferación lo que provoca la muerte del ser humano. 

Este discurso social actual de equiparar salud y juventud eterna: sin arrugas, sin un gramo de grasa, sin que nada se “caiga” aunque para ello tengamos que mutilar el cuerpo, sin dolores de ningún tipo, se parece demasiado a esa repetición celular indefinida que produce la inmortalidad celular  pero mata al sujeto.


Gripe porcina y otras pandemias

octubre 7, 2009

Si tenemos que preocuparnos por la pandemia de moda, la gripe porcina/A/H1N1, dedicándole mucho dinero público y exquisita atención mediática, porque se supone que eso es ocuparnos de nuestra salud, propongo que lean el artículo de Emilio Lledó, del diario El País Pandemia y otras plagas, para pre-ocuparnos, en el sentido de empezar a tomar conciencia, de otras pandemias más letales e insidiosas por su progresivo deterioro  cerebral; a saber: la corrupción política, los beneficiarios privados de lo público, el poder económico extrañamente extrañado de la situación económica de nuestro país, el abandono de la sanidad pública… más los que cada uno podamos añadir a raíz de nuestra reflexión. El mío: pensar que el miedo impulsará una ciudadanía pasiva, miedosa y poco participativa.