La enfermería que cuida a los cuidadores

febrero 20, 2011

Mi contribución a la maratón de post,  24h-24p (24 horas, 24 post): la visibilidad de los cuidados de enfermería, iniciativa impulsada desde cuidando.es , consiste en reproducir estos dos escritos

(1) la opinión enviada a e-Criterium por “Amapola”, como familiar de un paciente ingresado en un centro hospitalario,  ejemplo de hasta dónde puede llegar el cuidado de la enfermería. Tiene el valor de ser un relato experiencial aportado por la propia interesada.

“Acompaño a un familiar ingresado en el hospital. Lo han operado, está débil y me pide que me quede con él a la noche. Yo también quiero quedarme. La enfermera del turno saliente, me trata fatal. No me deja traer una butaca extensible del pasillo, y siempre me hace notar que le molesto cuando entra en la habitación. Que sobro.

La enfermera del turno de noche, cambia totalmente. Me ayuda a traer la butaca, me da una sábana para que me tape, cuando entra a la noche, procura abrir la luz de permanencia si cree que me he dormido. Y sobre todo me dice algo: que los familiares que se quedan cuidando a sus seres queridos, ayudan mucho a los profesionales, al hospital y a los propios pacientes. Y me da las gracias.

Me gustaría que la opinión de esta fantástica enfermera formara parte de las directrices del hospital para aplicarla y reconocer el trabajo de los acompañantes. ¿Existen esas directrices? ¿alguien reconoce la labor de las personas que se quedan a la noche para ayudar a sus seres queridos? ¿hay mecanismos para facilitarles un poco la vida, más allá de la amabilidad del personal?. No lo sé, pero propongo que si no existen, se creen”.

(2)  Este precioso relato publicado en el blog Enfermeria avanza , que hace el escritor Jose Luis Sampedro, después de haber estado tres meses en un hospital como acompañante de  una persona querida. Lo escribe en reconocimiento a la enfermería.

Felicidades a Serafín y Antonio por la iniciativa y a la profesión por su trabajo.

Olga Fernández Quiroga

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Límite de 80 km/h y velocidad variable para la mejora de la salud y el medio Ambiente

febrero 14, 2011

Hoy, es todo un privilegio contar de nuevo con la firma del Dr. Josep Martí Valls, Pep Martí entre nosotros, inaugurando una nueva categoría en el blog: el Medio Ambiente como importante determinante de salud.

He sacado estos datos del Informe del Medio Ambiente y la Salud elaborado por el Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) con el apoyo del Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible (CADS) de la Generalitat de Catalunya, en noviembre de 2010.

Se puede consultar todo el informe en los dos enlaces. En este Informe decíamos, como conclusiones de este tema y según las experiencias en varias ciudades europeas que habíamos consultado y en el Área Metropolitana de Barcelona, lo siguiente:

Límite de velocidad a 80 Km/h.

  • Hay una mejora de la calidad del aire debida a una reducción del consumo de combustible y de las emisiones de los contaminantes primarios.
  • Hay una reducción del ruido.
  • Mejoran las condiciones de circulación (incrementa la fluidez) y la seguridad (disminuye el número y gravedad de los accidentes).
  • Referente a la salud, la disminución de los niveles de contaminación implican un incremento de la esperanza de vida de la población.
  • La aplicación de esta medida parece dar resultados positivos, pero debe ser complementada con otros.
  • Estos datos no son fácilmente extrapolables a otras regiones y países ya que dependen de muchos factores (el número de vehículos que circulan, el parque de vehículos (antigüedad, tipo de combustible, mantenimiento etc.).
  • La eficacia de esta medida podría justificar la aplicación en otras poblaciones de grandes dimensiones en Cataluña.
  • En otros países donde se ha aplicado la misma medida, se han conseguido mejoras más destacables. En Rotterdam (Holanda), la disminución de las emisiones de NOx procedentes del tráfico fue del 25% en 2005, lo que podría indicar, que aún se puede hacer un esfuerzo mayor en esta dirección.

Velocidad variable

  • La velocidad variable hace disminuir las congestiones y mejora la fluidez del tráfico (lo que evita las frenadas y los arranques donde se emiten gran parte de los contaminantes). En consecuencia, el consumo de combustible disminuye, así como las emisiones de contaminantes atmosféricos con el consecuente beneficio para la salud.
  • La implementación no supone un gran gasto económico y el sistema funciona de manera bastante autónoma una vez puesto en marcha.
  • Es muy importante adaptar la integración de la información según las necesidades específicas de cada región (meteorología, densidad de tráfico, estado de las carreteras, etc.); Cuantos más datos se evalúen, más eficiente será la medida.
  • Hay que poner especial atención en la duración de los trayectos, ya que se ha visto que en muchos casos puede incrementarla. Se debería procurar minimizar este incremento, ya la vez hacer entender a los conductores que los beneficios de la medida lo merecen.
  • Reducción evidente de los accidentes y de su gravedad.
  • Se aprecia una reducción del ruido.
  • Las políticas de información y sensibilización sobre la medida son importantes para asegurar el buen funcionamiento de la medida y obtener el cambio de conducta de los usuarios tal y como se ha producido en las zonas de aplicación en Europa y Estados Unidos.
  • La medida puede comportar cambios indirectos en la conducción como por ejemplo la diferente utilización de los carriles.

Foto: Fidel Soler

Las dos medidas juntas

Ambas medidas son interesantes y efectivas para la reducción de la contaminación, la congestión, el ruido y los accidentes. Como ya se ha comentado, la limitación de los 80km /h disminuye las emisiones, y este hecho se debe más a la reducción de las altas velocidades que a la disminución de la congestión. Hay que decir, sin embargo, que la velocidad variable consigue reducir más la congestión y aumentar la fluidez (y por tanto reduce más la contaminación asociada a las paradas y arranques y a las bajas velocidades). Sería interesante establecer una velocidad mínima permitida que contemple el óptimo de eficiencia de los combustibles. La aplicación de la velocidad variable sobre la limitación de 80km/h (es decir, la suma de las dos medidas), implica unos resultados mejores tal y como se está haciendo en la C-31 y la C-32. El mismo modelo se podría extender a otras zonas del Área Metropolitana de Barcelona.

Ninguna de las dos medidas aplicadas en el Área Metropolitana de Barcelona fueron bien acogidas por la población, a diferencia de otros países. El desconocimiento de los motivos de la medida y la sensación de ser tan sólo una medida recaudatoria podrían ser la causa. Por eso parecen necesarias campañas informativas más eficientes que profundicen en los motivos de las medidas y persigan un objetivo real de sensibilización para la mejora de la salud y el medio.

En conclusión, viendo las buenas prácticas de muchas ciudades de Europa y América que revisamos en el citado informe, creemos que la decisión tomada por el actual gobierno de Catalunya, además de ser un error desde el punto de vista de la evidencia científica, es también un error político, pues no ayuda nada, al contrario, a la necesaria educación ciudadana en este tema, imprescindible para hacer frente a los intereses económicos de unos cuantos y a la opinión de gente ignorante y frívola que lo que defienden es la libertad absoluta de correr por las carreteras y el derecho a matar por accidente o lentamente por contaminación.

J. Martí Valls. Grupo de Medio y Salud del CAPS

Otros enlaces :

Declaración de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS)

Declaración de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)

Declaración de la Societat de Salut Pública de Catalunya i Balears (SSPCB)

Artículo en el País


Las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales “de la Seguridad Social”

febrero 6, 2011

Agradezco a Toni Tuà el lujo de contar con su conocimiento para hacer este artículo, en el que yo únicamente he añadido los enlaces, y que nos explica, con su habitual didactismo, todo lo que queríamos saber y nunca sabíamos a quién preguntar. Evidentemente era a él.

Las Mutuas nacieron hace 106 años (Ley Dato de 1904) como “Mutuas Patronales” para cubrir una necesidad que no tenía otra cobertura: la protección de los trabajadores que sufrían un accidente laboral (para que recuperaran su salud y así retornar lo antes posible al trabajo). Eran asociaciones de empresarios y el gasto iba a su cargo. No era un interés altruista de los patrones, ya que si los obreros no volvían al trabajo tenían que “enseñar de nuevo a un aprendiz”.

Con posterioridad alcanzaron el papel de “mutualidades de previsión social”, al cubrir también la atención a las enfermedades comunes, tanto de los trabajadores como de sus familias ya que no existía el seguro del Estado.

En 1.964 cambió radicalmente la situación con la promulgación de la Ley de Bases de la Seguridad Social (SS), que instauraba el seguro obligatoria para las contingencias públicas. En el preámbulo de esta ley ya se planteaba que las mutuas de accidentes estaban destinadas a desaparecer. No tiene ningún sentido la “separación administrativa” entre contingencia laboral y contingencia común, pues se tratan las mismas patologías de los trabajadores/as en sistemas de atención sanitaria diferentes por el solo hecho de producirse la contingencia dentro o fuera de la empresa. Así pues, se consagraba la continuación de las Mutuas como “entidades colaboradoras de la SS”, a pesar de que siguen siendo Mutuas Patronales, pues su Consejo de Administración está compuesto exclusivamente por empresarios afiliados a la mutua (y un trabajador de la propia mutua).

Hasta el día de hoy, y a pesar de la promulgación de las nuevas legislaciones de SS (1974 y 1996), no se ha producido la integración de las dos redes de atención sanitaria, laboral y común, que sería lo normal en un país donde la cobertura pública es Universal. Al contrario, los diferentes gobiernos, tanto del PSOE como del PP, les han ido ampliando las competencias de colaboración en la gestión del subsidio de baja laboral por contingencia común. Incluso, hace unos días, el Gobierno les ha encomendado la cobertura de una prestación social, como es el subsidio de baja laboral por cuidado de hijos con enfermedades graves, que no tiene nada que ver con las prestaciones por contingencias laborales

Incongruencias del sistema
• La determinación de si existe contingencia (lo que quiere decir asistencia sanitaria y subsidio de baja laboral) lo determina en primera instancia una entidad patronal que es “arte y parte” y no el Sistema Nacional de Salud que es “neutral”.
• Al existir dos redes de atención sanitaria (la de las Mutuas y la del Sistema Público de Salud) las mutuas tienen tendencia a considerar, en un porcentaje importante, como Contingencia Común la que es Profesional, derivando a la  atención del sistema público un porcentaje elevado de trabajadores/as que deberían ser atendidas en sus servicios (según manda la ley). Esto tiene tres consecuencias negativas inmediatas:
1. Los trabajadores/as cobran menos dinero de subsidio de baja (60% del sueldo desde el 4º día de baja en lugar del 75% desde el 1er. día).
2. El subsidio pasa a pagarlo la SS en vez de la Mutua, en los casos en que ésta, no lo gestione directamente.
3. La atención sanitaria pasa a ser cubierta por el Sistema Público de Salud en todos los casos.

Otra consecuencia añadida es todo el proceso administrativo y de inspección médica que se inicia por parte de las personas afectadas al presentar reclamación de la actuación de la mutua, con el consecuente gasto en recursos públicos, tanto humanos como materiales, sin consecuencias de responsabilidad para las mutuas.

La motivación por la que el Gobierno del Estado decidió otorgar la gestión del subsidio de baja laboral por contingencia común a las mutuas, fue el interés por rebajar el índice de absentismo laboral (término en el que nunca hubo acuerdo entre administración, patronales y sindicatos), pensando que el Servicio Público de Salud era demasiado laxo y las mutuas “pondrían orden”, rebajando este índice de absentismo (que, por cierto, está por debajo del índice de los países europeos más avanzados). Pero lo cierto es que, ya en dos ocasiones, la SS ha tenido que incrementar la cuota de cotizaciones que transfiere a las mutuas para la gestión de la IT por Contingencia Común para que no les provoque déficit de gestión.

A pesar de que las mutuas consolidan la aprobación de su presupuesto con los Presupuestos Generales del Estado y se someten a una auditoría anual por parte del Ministerio de Trabajo, recurrentemente se han ido descubriendo graves irregularidades de gestión, abusos en los sueldos y blindajes de despido de los directivos, lo que ha llevado al Ministerio de trabajo a tener que someter a intervención alguna de las mutuas importantes, fijando incompatibilidades entre directivos y familiares con empresas montadas para contratar con la mutua y en el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el 2011 legislar sobre los topes máximos en los sueldos de los directivos (que están muy por encima de los sueldos de Directores Generales de Ministerio y Secretarios de Estado), ya que los recursos que gestionan son cuotas a la SS, o sea dinero público (más de 8.000 millones € para el 2009).

En definitiva, las mutuas de accidentes continúan existiendo (como “entidades sin ánimo de lucro“) por la enorme presión del lobby empresarial para:
– Mantener directamente el control sobre la salud de los trabajadores/as.
– Controlar la gestión de miles de millones de dinero público.
– Disfrutar de los abusivos sueldos de los directivos.
– Condicionar la red de atención sanitaria privada que tiene concertada.

Aquí dejamos  el enlace al Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, del Sindicato Comisiones Obreras, con dos apartados:

Vale la pena echarle una ojeada al Sistema de Reclamaciones. Surgen preguntas como ¿Por qué la ciudadanía no podemos tener  conocimiento de cuáles son estas reclamaciones? ¿De cómo se resuelven, si es que lo hacen? ¿De cómo podrían servir para mejorar nuestro Sistema de Salud?¿De si se promueve y se aprovechan no sólo como reclamaciones sino como conocimiento? Hablamos de transparencia, de datos abiertos, de colaboración, de Servicio Público, de participación.

Toni Tuà Molinos y Olga Fernández Quiroga