LA FARMACIA RURAL, vista por un farmacéutico rural

septiembre 23, 2011

Quedo para hablar en la propia farmacia de Manuel, situada en una parte del espacio que antiguamente ocupaba la vivienda de las maestras, en el edificio de las antiguas escuelas de Candín de Ancares (comarca del Bierzo leonés), hoy convertido en edificio municipal de usos múltiples. Tengo que esperar un poco, porque Manuel, el farmacéutico, está atendiendo una llamada. Se trata de una paciente que ayer comenzó a usar el pastillero semanal que le preparó y él se ocupa de que todo funcione y no tenga ningún problema. Este comienzo ya me indica que Manuel quiere ser algo más que expendedor de medicamentos.  

Lo que le gusta

El contacto con la gente, la disponibilidad de tiempo. Entiende su trabajo como servicio público, en el que:

  • Complementa el trabajo del médico, acompañando a sus pacientes, resolviendo dudas, coordinándose con él ante cualquier cuestión que lo requiera.
  • Cuando dispensa un medicamento  también realiza una labor de seguimiento farmacoterapéutico del paciente: Dispensa,aconseja y sigue los resultados del tratamiento.
  • Puede elaborar fórmulas magistrales cuando hay que cubrir una laguna terapéutica

Le gusta hacer un poco más de lo que se le presupone a un farmacéutico, aunque esto no se valore por parte de la administración, pero a él esto le permite ejercer la profesión al máximo. Manuel  habla con las personas y las personas le cuentan cosas, así que no es extraño que después de una de estas conversaciones coja el teléfono y acuerde con el médico un cambio de medicamentos porque ha descubierto algo que hace innecesario un tratamiento o requiere otro diferente. Estos son algunos de los motivos por los que hace unos años, aceptó la propuesta de un amigo de hacerse cargo de esta farmacia rural, abandonando su trabajo de formador en Santiago de Compostela. Pero Manuel es de Muxía, y tiene alma de aldeano, así que este trabajo es lo que deseaba.

Los relaciones con la Administración

¿Algo negativo? Sí: las continuas regulaciones que las administraciones vienen estableciendo para las farmacias, especialmente las bajadas de los precios. Siente que los mandamases de la sanidad no valoran ni profesional ni económicamente las actividades que lleva a cabo dentro del sistema de Salud. Reclama abandonar el cortoplacismo en las medidas y establecer un marco regulador a largo plazo, que le de seguridad, estabilidad, que le permita cosas tan simples como planificar compras, preveer gastos, realizar ajustes, poder gestionar en condiciones, porque ahora, la gestión, es caótica. Cree que ha pasado de poder vivir razonablemente bien de su trabajo a tener problemas económicos, al ser una farmacia VEC (Viabilidad Económica Comprometida) gracias a las medidas de recorte indiscriminado.

Es general, pero en la farmacia rural afecta mucho las bajadas de márgenes. Se hace una reflexión: si los gastos de explotación suben y el nº de pacientes y el medicamento bajan, ¿Cuál va a ser mi futuro?. Ve horizontes oscuros, con cierres a tres años vista si no hay una ayuda real a la farmacia de barrio y rural. Me dice que el gasto en medicamentos es apenas un 20% del gasto sanitario y no puede sostener mediante bajadas salvajes al 80% restante.

Ahorrar está muy bien, pero si se ahorra a costa de perder puestos de trabajo en el sector farmacéutico (es que debe sobrar empleo), de hundir golpeando la línea de flotación del modelo de oficina de farmacia (ese que da buen servicio en todo el territorio, que es referencia cuando el médico no está, siempre disponible, que ahorra realmente y que no es mercachifle como se quiere hacer creer) y de disminuir la calidad del medicamento que se dispensa (vía bajadas salvajes), eso no es bueno ni para el paciente ni para el sistema. Como bien dice el presidente del C.O.F. de Madrid, “en nombre del control de gasto, no se puede seguir asfixiando al prestatario del servicio con medidas económicas que exceden el ámbito de la farmacia, o con financiación insuficiente que pone en riesgo la prestación.

La  burocracia

Recetas para un lado, recetas para otro.

Cada receta la veo como 6 veces antes de mandarla a facturar. Hay que separar  las de principio activo de las otras, comprobar que las dosificaciones sean exactas, y que no surja problema porque al mínimo te lo devuelven y ese dinero lo pierdes.

No ve la necesidad para el aumento de la burocracia, que implica menos tiempo para el paciente, menos ganancia y más trabajo. De momento él no tiene problemas con los pagos de la Administración como en otros sitios, pero dice que es impresentable que los mismos que nos llevan “racionalizando” vía bajadas salvajes desde el principio de la crisis, no nos aseguren el pago puntual de los medicamentos y se produzcan casos como los que se ven estos días.

El Sistema Nacional de Salud

Está contento con el SNS que tenemos y le preocupa mucho cómo están las cosas en la actualidad. ¿Soluciones? Tiene claro que el SNS necesita un rescate económico y que debería haber una base común, cierta uniformidad que sirviese de marco a los 17 servicios nacionales de salud que existen en la actualidad. Por ejemplo: hay 17 modalidades de recetas diferentes, con medicamentos financiados en una autonomía sí y en otras no.

Aquí viene gente de muchas comunidades diferentes y tengo que estar constantemente llamando al colegio para averiguar si una receta me la van a  pagar o no. Me genera problemas con los pacientes. Los usuarios, tienen que venir y cambiar la cartilla para ser atendidos. Cada autonomía, además, busca su propia solución: en unos sitios no pagan, en otros quieren subastar. Querría que los responsables sanitarios hablaran con nosotros y nos preguntaran que podemos aportar en forma de soluciones y no optar por políticas de hechos consumados  

¿En qué?

Por ejemplo, podríamos recabar las pastillas de medicamentos sobrantes de nuestros pacientes y canalizarlas al hospital vía cooperativas. Supondría un ahorro en la factura de medicamentos de hospital. Hacer pastilleros a nuestros pacientes (pero, ojo, no a nuestra costa, como siempre), etc. La receta electrónica

En esta última ley parece que lo intentan arreglar: poner una única receta electrónica para todo el estado, controlada por el Ministerio de Sanidad. Con la receta electrónica, que valora muy positivamente, cree que podrían solucionarse fácilmente muchos problemas. Por sí misma, ya es un medio de ahorro, en el control de medicamentos.

Recetar por principio activo

Está a favor, pero plantea algunos problemas porque no suele haber períodos de convivencia suficientes tras las sucesivas medidas de recorte y que hacen que se pierda mucho dinero con el stock de medicamentos mínimos al que estamos obligados por ley.

¿Hay dudas?

Sí, tengo dudas. Un fármaco eficaz es aquel que está bien formulado en principio activo y excipientes, que actúa bien sobre el problema  para el que se prescribe y con las mínimas reacciones adversas e interacciones posibles. Ese fármaco eficaz unas veces es barato y otras caro, pero que no me vendan el binomio “ser más barato= ser más eficaz” porque hablamos de medicamentos y de salud, no de ir a los chinos. Genéricos sí, pero a un precio justo, bien formulados y sobre todo disponibles (hay unos desabastecimientos brutales en algunos casos). Si promovemos genéricos de todo a 100 empiezan a aparecer problemas. Júrenme que un fármaco que pasa de 27 euros a 4 en menos de un año mantiene la calidad en materia prima y excipientes y les diré que nunca he tenido tantos problemas de salud relacionados con medicamento como en esta temporada.

¿Y quién tiene la responsabilidad?

La administración y las consejerías de sanidad. Me gustaria indicar que ya no hay derroche en fármacos, excusa de siempre para justificar las bajadas, que lo que sí tenemos es una población más envejecida y poli medicada y que por tanto el gasto es mayor y continuo. El político encargado de sanidad no hace más que medidas de “quiero tener competencia en sanidad, pero no puedo sostenerla y lo único que se me ocurre hacer es bajar la factura farmacéutica porque es lo más fácil y porque no tengo narices de actuar sobre el 80% del gasto sanitario restante, porque no es popular y a lo mejor tengo que pelear con los interlocutores sociales”.

¿Los laboratorios tienen filiales que fabrican genéricos?

Algunos sí, y también hay laboratorios de genéricos, algunos surgen de repente, nadie los conoce y rompen el mercado. Hay una cosa muy curiosa que pasa. Acaba la patente de un medicamento y aparecen varios laboratorios que comercializan ese genérico y casualmente hay uno solo que pega un bajón respecto a los demás y hace que baje el precio de referencia (antes, el precio de referencia, se hacía respecto a los tres precios más baratos. Ahora es el más barato). Así que tenemos: ha bajado el precio de referencia, los demás tienen que bajar automáticamente, con lo cuál pierden ganancias y después resulta que ese genérico está desabastecido. Me parece muy sospechoso. Como si estuviera programado y todo el mundo lo supiera. Quisiera tener seguridad y poder decirle al  paciente: mire éste es el medicamento que tomaba de marca, ahora ha salido este genérico y es el que tengo que darle, pero no quiero que ese medicamento esté desabastecido y marear al paciente 20 veces y últimamente lo estoy mareando: que si ahora esto, que si ahora lo otro, porque hay tal baile de precios que el medicamento que daba este mes, a lo mejor el mes que viene no  lo puedo dar, porque no entra en precio o está desabastecido. Y muchas veces las farmacias estamos asumiendo esos céntimos o esos euros para que el paciente no se vuelva loco.

¿Pero no es el médico el que prescribe?

Sí, pero las consultas están masificadas. Se le puede dedicar poco tiempo y pocas explicaciones al paciente, aunque pongan toda la voluntad. Y sobre todo al paciente mayor no le puedes andar con prisas. Y viene a la farmacia para que yo le aclare sus dudas. El exceso de ahorro revierte en la calidad.

¿Y como lo arreglan los otros países que funcionan por principio activo? Hay países en que venden los medicamentos como en los supermercados. A mi no me gusta, porque sé que en mi farmacia si considero que un medicamento no es el idóneo para el paciente no se lo doy y hablo con el médico e intercambiamos ideas. En cambio, si trabajo para un farmastore tengo que dar lo que me manden. Me niego a dar medicamentos al 2x1sin consejo farmacéutico. El medicamento es algo serio no una chuche.

Es una ventaja de la farmacia rural, pero ¿en las ciudades?

Se podría organizar mejor. Deberíamos dar más importancia al seguimiento farmacoterapéutico del paciente. Aquí es más fácil, pero porque yo me lo trabajo. Voy al Centro de Salud, hablo con los médicos de Atención Primaria incluso con los hospitales. Cada vez tenemos que estar más de acuerdo, debemos formar más sinergias entre los profesionales de la sanidad

¿Cómo va aquí esa moda de recetar lo último que salga?

Creo que aquí tendemos a ser conservadores y el médico no se apresura a recetar lo último que sale. Lo vamos introduciendo poco a poco y a ver cómo va.

Enfermedades prevalentes en la zona

Las habituales: diabetes, colesterol, tensión, corazón. Conlleva un problema: la poli medicación a la que se debe anteponer un buen seguimiento farmacoterapéutico. Otra característica es la edad avanzada de los pacientes, con una media de + de 70 años.

 Diferencias de género

Claramente, las depresiones. Hay más mujeres diagnosticadas, con poco seguimiento y por tanto cronificadas. Con tratamientos casi exclusivamente farmacológicos. Mucho Orfidal, mucho antidepresivo, mucho ansiolítico. Muchas deficiencias en Salud Mental. Hay deficiencias en diagnósticos precoces de pacientes con enfermedades tipo Alzheimer, demencias, etc.

Redes sociales

Está poco, por falta de tiempo, en Facebook  y Tuenti. Le gustaría tener página Web, un blog y perfil en Twitter. Incluso establecer consulta farmacéutica en esos medios.

 Medios de comunicación y blogs

Cuando ya doy por acabada la  charla, Manuel quiere decir algo sobre lo que no hemos hablado. Le gustaría que muchos medios de comunicación hicieran esto que estoy haciendo yo para mi humilde blog: preguntar, hablar con los farmacéuticos. Cree que no lo hacen y les responsabiliza tanto como a los políticos de la situación actual. Se queja sobre todo de lo siguiente:

  •  Poca rigurosidad en las informaciones: muchas veces aparecen artículos poco trabajados, basados en tópicos y estadísticas demasiado básicas y que sólo ven el tema desde un  punto de vista economicista igual al de los políticos. Ven sólo el ahorro y no sus consecuencias sobre los pacientes o el sector sanitario.
  • Transmiten una imagen de privilegiados sobre nuestro sector, cuando se trata de un sector regulado por la importancia para la salud del meidcamento que dispensamos.  Se da una imagen de farmacéutico “rico” al que se le puede recortar sin problema. Ante esto, decirles que las farmacias grandes no pasan de ser una pyme que es de los pocos sectores que genera empleo fijo y estable y aporta mucho vía impuestos a la riqueza del país. Los medianos sacan un rendimiento casi razonable y los pequeños ya casi no obtenemos rendimiento. Muchas veces le preguntan con ironía a mis representantes cuando nos quejamos después de cada recorte: ¿Cuántas farmacias han cerrado?. Yo les preguntaría, ¿Cuántas quieren que cierren?¿Es eso lo que desean para el paciente y el sistema sanitario?¿No deberemos  cuidar algo de lo poco que funciona en este país como un reloj?

Es una función del blog que no tenía presente. Le agradezco a Manuel Baaliña, farmacéutico rural en la farmacia de Candín de Ancares, esta alabanza.

Añado este artículo sobre genéricos de Vicente Baos en su bog el supositorio , con algunas consideracione en paralelo.

La charla con Manuel, completa la serie “rural/sanitaria” que comencé conversando con Luis, el médico,  y seguí con Pili,  la enfermera

Muchas gracias a Manuel

Olga

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Enfermería rural

septiembre 12, 2010

Pilar Álvarez, Pili. Enfermera. 16 años en la consulta local de Candín de Ancares, pueblo rural y término municipal del Valle de Ancares en León.

Las cosas han cambiado mucho. Población envejecida, con una media de 70 años, principalmente mujeres y viudas. De 500 a 300 cartillas actualmente y en invierno, la gente se va unos meses, lo que a la larga puede repercutir en la frecuencia del servicio.

Hace año y medio que conseguimos que hubiera consulta de enfermería todos los días. Empezamos con dos días, luego tres y ahora venimos diariamente médico y enfermera. Evitamos que la gente se desplace 20 kilómetros.

Se define a si misma, con una gran sonrisa, como una “enfermera de pueblo”. ¿Qué es?

Ir a los domicilios, atender a la gente en su medio, en sus casas. La gente es muy agradecida. Muy respetuosa. Se ponen contentos. Me explican cosas. Es como una relación familiar. Hablamos. Más allá de la técnica o utilizando la técnica como excusa, hablamos. Les tomo la tensión y aprovechan para explicarme cosas. Me cuentan su vida, sus problemas. Hay necesidad de hablar.

Tiene una teoría al respecto.

La gente se ha despegado de la iglesia y se ha arrimado a lo sanitario. En vez de confesarse… hablan con el médico o la enfermera.
Lo relaciono con las depresiones. Antes salían, se reunían, hablaban. Había mucha relación comunitaria, incluso en los trabajos: recoger la hierba, majar. Se compartía mucho. Ahora se ha perdido. Se pegan a la tele y están solos. Menos mal que nos hacen caso y salen a pasear. La ruta del colesterol le llamamos.

También se ponen tristes cuando tienen que abandonar el pueblo. Cuando fallece el hombre, la mujer se queda hasta que puede, pero a la inversa no. Las mujeres permanecen, los hombres se van con lo hijos o a una residencia.

Cuando hay alguna enfermedad, las mujeres lo asimilan mejor. Ellas cuidan de sus enfermos: maridos, madres, suegras u otros familiares. Son las cuidadoras principales.

Como me gusta tanto mi trabajo le encuentro pocas cosas negativas: los inviernos, que a veces son duros y a veces la falta de tiempo, aunque sé que, comparados con las ciudades somos privilegiados, pero siempre me apena dejar la consulta descolgada cuando hay alguna reunión. Me gusta ir con calma.

Respecto a las patologías más prevalentes, quizás los colesteroles, las hipertensiones, algo de diabetes. No hay enfermedades respiratorias, como en la zona minera del centro de salud. Pocos problemas digestivos, pocos cánceres de mama.

La relación con el médico es buena. Cada uno tiene sus funciones. Nos respetamos, comentamos los historiales de los pacientes, colaboramos. Cierto que en este entorno si hubiera una relación problemática sería muy duro, pero si es buena, es estupenda.

Tocamos algunos otros temas: la enfermería comunitaria, el Sistema Sanitario, la Primaria y la hospitalaria.

La salud comunitaria es un tema pendiente. En el centro de salud
hacemos talleres sobre patologías determinadas o sobre problemas sociales, pero aquí aún no. Espero preparar algún taller de memoria junto con la asistente social.

¿El Sistema Sanitario? Además de los recortes, me preocupan dos temas: las listas de espera y la gestión.
Las listas de espera no van más allá de 6 meses ¿sabes por qué? Porque no citan más allá de esos 6 meses. Es lo que desprestigia y deteriora la sanidad pública. Debería haber un equipo para lo más urgente y otro para lo cotidiano.

Han hecho un hospital comarcal nuevo pero con pocas camas más y la población se ha incrementado. Falta de personal. Cardiología, trauma, ginecología, cirugía. La gente no puede estar 8 meses con dolor en un hombro o con una hernia. Lo solucionan yendo a la privada. Si hay un tumor o algo urgente, sí que es rápido y se ocupa la Seguridad Social.

Escucho a compañeras de hospitalaria decir que les han mandado máquinas que no pueden utilizar porque no hay personal. Como ejemplo cabria decir que no serviría de nada tener 4 aparatos de radiología si sólo hay 3 radiólogos.

Es también un problema de gestión. Los gestores tienen que gestionar. Creo que si la Sanidad estuviera gestionada por gestores, iría mejor, independientemente que hubiera direcciones médicas, direcciones de enfermería…..etc. Me da rabia, porque son cuestiones que se podrían solucionar bastante bien.

Nosotros en primaria, a día de hoy, tenemos los recursos que necesitamos y cuando nos hace falta material, si está justificado, me lo conceden sin ningún tipo de problema.

Olga Fernández Quiroga


Salud y medicina rural: una crónica en vacaciones.

septiembre 28, 2009

El Valle de Ancares, en la comarca berciana de León, formando frontera por un lado con la provincia de Lugo, en Galicia y por otro con  Asturias que agrupa a 10 pedanías. Candín es el término municipal del Valle de Ancares , con algunos pueblos en los que viven 2-3 personas. Paisaje extraordinario, aire puro, tranquilidad y sosiego, excelente gastronomía, fiestas veraniegas, gente amable y amistosa y si se desea también hay vida nocturna de bares, juegos de cartas, charlas…una buena elección para las vacaciones, el relax o ¿por qué no? para vivir y trabajar mediante la red.

Candín, como término municipal, es sede del Ayuntamiento y en una de sus salas, Luis, médico rural, pasa consulta de lunes a viernes. También hay una enfermera, Pili.

Candín_1

 Luis tiene un cupo de 400 cartillas, cuyo perfil vendría a ser: mayores de 75 años, mayoritariamente mujeres, viudas y que viven solas. La zona médica que le corresponde  coincide con la administrativa del Ayuntamiento de Candín. Suele ser así. La consulta está adscrita al centro de salud de Fabero, antigua zona minera y a unos 20 kilómetros por carretera de montaña.

 Amablemente acepta contestar a mis preguntas 

 ¿Lo mejor de la medicina rural?: Practicar una medicina de familia.

Puede dedicar el tiempo que considere necesario para cada paciente, escucharlos, ir a visitarlos a casa, conocer a la familia, saber cómo viven, tomar un café y de  paso atender a otros miembros de la familia que no tenía previsto.

Es otro concepto del tiempo, en dónde la cercanía y el trato directo, componen una figura del médico más allá de alguien que los cura: gestiona trámites burocráticos, escucha sus problemas, coordina los tratamientos directamente con los especialistas hospitalarios desde la consulta ( o al menos con los especialistas que colaboran, porque no todos lo hacen y aquí ya interviene la masificación).

Sus pacientes le consultan problemas y dudas de cualquier tipo. El médico es depositario de su confianza en muchas decisiones personales y su palabra suele aceptarse sin cuestionar. Para Luis, esto supone una ventaja, a diferencia de las ciudades en dónde la gente puede cuestionar más los diagnósticos de su médico.

 Además, sus pacientes no se enfadan si tiene que irse a una urgencia y deben esperar. La vivencia del tiempo es diferente a la de las ciudades.

 Hay más ventajas: el buen contacto con la farmacia, a 200 metros. Una llamada al farmacéutico, Manuel,  o viceversa, aclara cualquier duda en el mismo instante.

 ¿Y las desventajas? : la falta de medios diagnósticos.

 En el centro de salud, no hay ecógrafos, ni rayos X. Y el problema de las listas de espera con los  especialistas, que pueden tardar 4-5 meses.

¿Un problema profesional?: realizar guardias y consultas sin descanso.

Casi 36 horas seguidas . Más cansancio, malhumor… repercute en la atención a sus pacientes.

¿Uno laboral?: quizás los traslados sin coche de empresa.

Utiliza su vehículo particular, con unos pagos que no cubren los gastos mínimos de kilometraje.

¿Mayor prevalencia de enfermedades?

– Problemas traumatológicos :caderas, rodillas, osteoporosis, dolores de columna. La avanzada edad de sus pacientes, una posible explicación.

– Problemas reumatológicos: artrosis, artritis.

– Colesterol, hipertensión

– Algún tratamiento contra la depresión e insomnio, posiblemente equivalente al medio urbano.

¿Y menor prevalencia?

La baja incidencia de cánceres  y de demencias (muy baja). Y éstas, cuando se dan, avanzan muy lentamente. Dato importante, dado que la población destaca por su longevidad. Gente de 85 años o más que vienen andando sus 3 kilómetros para llegar a la consulta, que mantienen su propia huerta y a la que le funciona perfectamente la cabeza.  ¿Por qué?. Un buen proyecto de investigación. Quizás el clima, la alimentación…

¿Y la diferenciación por género?

En las mujeres, la osteoporosis. Cierta depresión debida a la soledad. Dificultad para aceptar que ya no pueden atender todo lo que atendían antes. Es causa de una cierta melancolía, tristeza, sin cristalizar en una depresión. Quizás aquí haya una diferencia respecto a las ciudades.

¿Y cómo vive un médico rural la relación con la industria farmacéutica?

El Dr. Rubio, piensa que la presión se ha trasladado a las farmacias, para inducir la compra de uno u otro medicamento. O sigue en hospitalaria con los especialistas, en altas esferas, los estudios interesados…etc.

En primaria, para él, no existe. puesto que receta genéricos o por principio activo y es el farmacéutico, en este caso, quién proporciona la marca. Lo vive como una pérdida de potestad de dispensación. No afecta a la medicina rural, pero indudablemente es un cambio.

¿Y las enfermedades “mediáticas”?

En concreto, me refiero a la gripe H1N1 y a la VPH( Virus del Papiloma Humano). No se siente presionado. Sobre el VPH, prácticamente no tiene pacientes en edad de vacunación y respecto a la gripe H1N1, se está pensando si recomendará o no la vacunación.

Sus pacientes, seguirán su prescripción, sin cuestionamientos.

El Servicio de Salud de la Comunidad de Castilla y León ( SACYL: Sanidad Castilla Y León), también mantiene conciertos con clínicas privadas para la atención hospitalaria.

Olga Fernández Quiroga.

Candín,  agosto de 2009