El trauma psíquico: en el 75 aniversario de la guerra civil española

agosto 5, 2011

“me masturbaba cada año la noche del 16 de octubre porque ese día en 1946 ejecutaron a mi padre (Hans Frank) en los juicios de Nuremberg. Imaginaba sus últimas horas en la celda, la llegada de los guardas, el trayecto hacia la horca y su muerte: justo entonces alcanzaba el orgasmo”

 Con este escalofriante párrafo comienza el reportaje que publicaba el semanal del diario el país (sin link porque no está en la red), firmado por Alfonso Daniels, explicando la vida de Nicklas Frank, que a sus 71 años se dedica a recorrer su país, Alemania, dando charlas en colegios y universidades sobre el nazismo y sus horrores.

Niklas, es hijo de Hans Frank, gobernador nazi de Polonia y responsable de la muerte de millones de personas en campos de exterminio y una constatación de que la sociedad alemana sigue  discutiendo, intercambiando experiencias, formulando preguntas,  organizando seminarios, grupos de trabajo, de debate…etc. sobre su historia, sobre el nazismo. Hablando a todos los niveles.

Es también un ejemplo de los devastadores efectos que sufren los descendientes de criminales nazis, que se han atrevido a enfrentar la verdad de sus padres u otros familiares, como Bettina Goering,  sobrina-nieta del mariscal de Hitler que para no tener descendencia se ligó las trompas a los 30 años, o Katrin Himmler, sobrina-nieta del líder de las SS y casada con el hijo de un superviviente del Holocausto, que escribe un libro en contra de su familia o Martin Bormann, hijo del secretario de Hitler, quien aún reconociendo el amor por su padre, no le exculpa de sus crímenes.

Hablan en Alemania como también lo hacen en el Centro  para Supervivientes del Holocausto de Londres, creado para ayudar a los supervivientes de la Shoah y muy conscientes de que no podrán curar su trauma, pero sí aliviar en gran medida los síntomas que les provocan infinidad de dificultades cotidianas derivadas de su pasado. Hablando, intercambiando palabras.

Esta vez sí está el link al artículo publicado también en “el país”  por Lola Galán

Menciono estos artículos, justo en los días en que se celebra (¿?) el 75 aniversario de nuestra guerra civil y me vienen palabras, sentimientos, silencios y muchas preguntas sin respuesta de tantas horas que pasé charlando con algunos de los perdedores, que no vencidos, de esa guerra que nunca deberíamos haber sufrido.

Realizaba entrevistas para un trabajo de investigación sobre la guerra civil española y el trauma psíquico y cuando lo finalicé tuve la ilusión de que aquí, en nuestro país, también habría un dispositivo específico en la sanidad pública, en el cuál  las personas que lo desearan pudieran ser atendidas, pudieran al menos, hablar. Fracasé. Y mi fracaso se suma a esa barrera que aún padecemos aquí y que nos impide hablar libremente de esa guerra  cuyas consecuencias, aunque muchos se obstinen en negarlo, seguimos sufriendo.

El trabajo está en mi slideshare. Lo mencioné otras veces en el blog.

Hoy inserto el texto completo, dividido en dos partes, por si os apetece leerlo.

La 1ª parte, analiza material audiovisual, novelas, libros, reportajes y formula propuestas de actuación.

La 2ª parte, analiza las entrevistas realizadas a personas que explican sus vivencias de la guerra civil española, posguerra y transición y tiene en cuenta  algunos casos clínicos,  ya sea con pacientes tratados por colegas o trabajados directamente por mí. También con conclusiones y propuestas.

Y como un humilde homenaje a todos los que sufrieron y aún sufren hoy en día a causa de aquella guerra, escojo a Miguel de Molina (1908-19993), exiliado republicano, interpretando “la bien pagá” y al autor de la letra, Ramón Perelló, (1908-1993 ) llamado “el letrista rojo”, represaliado republicano, en este fragmento de la película “canciones para después de una guerra”. Tanto la canción como su memoria siguen vivos.

Hasta la vuelta de vacaciones, en septiembre. Que disfrutéis.

Olga

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Con Garzón

mayo 17, 2010

Con Garzón y lo que representa. No es la primera vez que en este
blog de participación ciudadana en salud, escribo sobre el tema de
la guerra civil. Lo hago ahora de nuevo, para sumarme a las voces
que utilizando tanto medios digitales como analógicos, queremos hacer llegar al juez Garzón nuestra solidaridad en lo personal y nuestro apoyo en la causa que instruyó para investigar los crímenes del franquismo.

Debiera quedar claro para todo el país, simplemente con escuchar las discusiones, los apasionamientos, la intensidad de las emociones, que no se puede pasar página sin haberla leído antes, que ya no podemos esperar mucho más para airear, para clarificar, para afrontar ese pasado nuestro, para que realmente sea pasado y pase, circule, porque si no lo vamos a tener siempre ahí, estancado, en el fondo, y dispuesto a salir a la menor removida. Y cuanto más tiempo pase, peor oleará, más nauseabundo nos parecerá. Y más daño nos hará.

Quiero decirlo especialmente desde este lugar de participación ciudadana, acotado al ámbito de la salud, pero formando parte de la sociedad que tiene como objetivo hacer de la democracia un quehacer cotidiano, un ir construyendo día a día. La democracia como una construcción de la ciudadanía. Por eso considero este apoyo un acto democrático.

Además, quisiera añadir, por la parte que me toca como profesional de la salud mental, que me concedo cierta autoridad, resultado del trabajo de investigación que tuve la oportunidad de realizar sobre los efectos psicológicos de la guerra y la postguerra en la población actual. Toda la población.

Y,desgraciadamente,y hasta dónde yo sé,en nuestro país, a diferencia de otros países en donde sí se han habilitado espacios en los servicios públicos de salud para tratar esos efectos(a las personas que padecen esos efectos), aquí aún está pendiente

Podéis consultar las dos partes de ese trabajo en Slideshare
Olga Fernández Quiroga