DEFINICIÓN DE SALUD (II): La definición del Congrès de Perpignan

febrero 5, 2012

“La salud es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa”

Toda definición es ideológica. Lo es la definición de la OMS y lo es esta definición, aunque sus autores deseaban que se convirtiera en material de trabajo y fuera punto de referencia  “… en un trabajo colectivo para la promoción del hombre, tanto dentro como fuera del Sistema Sanitario…”

Esa es mi intención. Que no sea un dogma, pero al mismo tiempo si queremos pensarlo de otra manera tenemos que utilizar el mismo rigor, la misma ética y la misma honestidad. Sólo así podríamos avanzar.

Siguiendo el mismo procedimiento que en el anterior post para la definición de la OMS,  vamos a definir los tres parámetros más significativos.

La autonomía

Este término significa que cada cuál llega  a ser plenamente él mismo con el mínimo de obstáculos, superando limitaciones, ya sea eliminándolas, asumiéndolas o realizándose en otros campos colaterales.

Significa evitar la enfermedad, curarla y aceptar y fomentar los elementos saludables.

Formula la necesidad de la rehabilitación y de la reinserción, tanto del enfermo médico como del enfermo social y la necesidad de la cultura sanitaria. Con esta óptica de la autonomía, significa que luchar contra la enfermedad queda equiparado a luchar contra las otras opresiones que someten al ser humano.

Significa la libertad de escoger con discernimiento lo que convenga, decidir por razones o por intuiciones, así que incluye el derecho a estar informado, a conocer, a ser crítico y entrenado en la crítica, a ser adulto, a alcanzar la madurez.

En estos términos, comporta la noción de que antes que nada la salud es un asunto personal, lo cuál condiciona significativamente el sistema de valores a partir del cuál se puede configurar cualquier estructura social, como puede ser la sanitaria

Foto: Fidel Soler Cervera

La solidaridad

La realización personal y autónoma de cada cuál no es posible ni imaginable sin el otro. Ni seguramente es concebible una auténtica realización personal sin que del núcleo mismo forme parte la ayuda a los otros. Hacer crecer la justicia, vivir en paz y dominar la naturaleza y en ella la enfermedad es una tarea fundamentalmente solidaria. Una autonomía insolidaria no puede significar salud.

El placer

Con malestar o con bienestar, inserto el ser humano en una realidad amiga o adversaria, la manera de vivir sana exige establecer una relación positiva con esta realidad, tanto la exterior como la interior y aceptarla como punto de partida de la tarea personal. Esta relación positiva se manifiesta como un “bien-ser”.

Posiblemente exista un término más adecuado (alegría de vivir, estar en contacto con el propio deseo…) pero a falta de encontrarlo utilizamos el de alegría, gozo.

Claro que todas estas definiciones tienen sus consecuencias y esto es lo interesante que iré apuntando en sucesivos posts.

Creo que da para pensar ampliamente.

Olga

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DEFINICIÓN DE SALUD (I): La definición de la OMS

enero 22, 2012

Por fin cumplo lo prometido e inicio una series de posts sobre las definiciones y el concepto de salud

La que yo he elegido como propia, con la que me identifico, la que he encontrado más razonada y razonable, más currada, es la que en el año 1976, adoptaron un puñado de sabios maravillosos en el X Congrès de Metges i Biòlegs de Llengua Catalana, celebrado en Perpignan y expresado en la segunda ponencia coordinada por el Dr. Jordi Gol i Gurina, y que continuaba los debates sobre salud enmarcados en el Congrès de Cultura Catalana.

Estos textos serán, prácticamente, una transcripción del capítulo de Gol i Gurina, Jordi:“ cap a un nou concepte de salut”, en el libro colectivo  salut, sanitat i societat: per una resposta socialista a l’actual situació sanitària. (1977) Col.lecció Alternativa, 7 x 7 edicions.

Tengo la suerte de conocer y haber trabajado con algunos de estos sabios. Otros, desgraciadamente, ya han fallecido.

Quiero que sea un homenaje a todas aquellas personas que hace casi 40 años, imaginaron y trabajaron por unos objetivos en salud que hoy día no solo seguimos intentando conseguir, sino que lo conseguido está a punto de desaparecer.

Quiero divulgar estos conceptos, sus reflexiones siempre razonadas, su ética y compartirlos con todos vosotros. Y reflexionar juntos. Aquí y ahora. Con un poco de calma en contraposición a la velocidad que les ha cogido a los políticos que nos gobiernan para desprestigiar primero y desmantelar después todo lo que les huela a público. Excepto el dinero, claro.

Sin más preámbulos, empiezo la serie.

En el año 1946, la OMS (Organización Mundial de la Salud), define así el concepto de salud:

la salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad y minusvalía”.

Es  una definición ideológica, como todas, positiva, bien intencionada y desde luego mejora las existentes en aquella época. Es la definición que utilizamos habitualmente.

La del Congrès de Perpignan es ésta:

“La salut és aquella manera de viure que és autònoma, solidària i joiosa”

Con esta posible traducción al castellano.

“La salud es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa”

Foto: Fidel Soler Cervera

En este primer post, comienzo por la definición  propuesta por la OMS, analizando cada término utilizado.

  • la salud es el estado de completo bienestar  Son equiparables el bien y el bienestar?

En condiciones favorables la salud implica bienestar. Cierto. Y los profesionales sanitarios tienen la responsabilidad de promover este bienestar hasta dónde sea posible. También es cierto que asumir la responsabilidad del comportamiento propio, a menudo no proporciona bienestar, aunque sea el camino más directo para la salud.

Veamos: un fumador con miedo a contraer cáncer, encontrará bienestar y no salud en la ingesta de tranquilizantes. Lo mismo para cualquier síntoma psíquico. Sin duda estos medicamentos y otras drogas, ayudarán a mucha gente a continuar sometidos a una situación regresiva interna o externa gracias al bienestar que obtengan.

Bienestar a menudo significa insensibilidad, engaño, infantilismo, dependencia, o falta de crítica y responsabilidad. Esto es muy evidente en el actual discurso social hiperconsumista en dónde evoca más bien el “contentos y engañados” que no un ideal de salud.

  • y no solo la ausencia de enfermedad y minusvalía ¿Salud- ausencia de enfermedad, no es una antítesis aceptable y realista?

El sistema sanitario y los profesionales que lo integran luchan contra la enfermedad, y sobre todo contra sus causas, pero la enfermedad siempre existirá y este fenómeno tiene un doble significado.

Por un lado implica una reducción de la salud: el enfermo sufre, le pueden fallar capacidades y funciones, se somete a un tratamiento…cierto, pero también una parte de las manifestaciones de la enfermedad tienen su origen en el esfuerzo del organismo para luchar contra la causa que enferma: el vómito en la indigestión, la tos del bronquítico, la fiebre…etc.

Son reacciones saludables e incluso salvadoras, aunque sean molestas y formen parte de la enfermedad. Sin ellas el enfermo se encontraría mejor, pero estaría más enfermo.

Así resulta  que hay una manera sana de estar enfermo, en donde el organismo y el psiquismo reaccionan adecuadamente y hay una manera insana, que es la pasividad sin ninguna reacción eficaz. Esta afirmación es sumamente práctica y debería formar parte de la pedagogía de la salud ya que modificaría notablemente la actitud de los enfermos, haciendo más aceptable la enfermedad, favoreciendo la recuperación y reduciendo el consumismo.

  • la salud es el estado… ¿La salud como estado?

No es aceptable que la salud sea un estado, porque la vida tampoco lo es. La vida es un proceso que solo se puede entender si se examina todo entero. Los dolores de parto, solo se pueden interpretar dentro de un contexto del que forma parte la criatura que está a punto de nacer .Y una vacuna, que es una enfermedad que se inocula expresamente, adquiere su sentido de medida saludable entendida en función de un futuro peligro de contagio.

Cualquier decisión que tome el profesional sanitario en su lucha contra la enfermedad solo será adecuada si la salud es pensada como un continuo, como una cualidad dinámica que se proyecta hacia el futuro. Reducir la salud a un estado, o sea, desconectarla del futuro seria validar muchas situaciones de manipulación, como por ejemplo vemos día sí y día también con enfermos incurables sometidos a tratamientos muy costosos en sufrimiento (sí y en dinero también), que solo prolongan la agonía.

Calma y tiempo para la reflexión saludable. Seguiré.

Olga


En recuerdo del Dr. Jordi Gol

diciembre 3, 2010

Ayer, lunes 29 de noviembre, se celebró en el Teatro Romea de Barcelona un acto en homenaje al Dr. Jordi Gol en el 25 aniversario de su muerte organizado por el Colegio de Médicos de Barcelona .Jordi Gol (1924-1985) fue una persona clave para entender la transformación del concepto de salud y los servicios sanitarios en Cataluña. Como nos recordaba F. Borrell, uno de los ponentes del acto, se trataba de una transformación conceptual profunda que aparecía aquí paralelamente a los cambios que también se producían en otros países y que llevaron a la conceptualización de lo que se ha dado en llamar el modelo bio-psíquico-social. Uno de los momentos claves para la concreción de este concepto en Cataluña fue la mesa sobre la Función Social de la Medicina que Jordi Gol dirigió en el 10 º congreso de médicos y biólogos de lengua catalana que se celebró en Perpiñán, en septiembre de 1976.

Una de las frases de Gol que fue recordada en el acto era que “el trabajo del médico es poner su conocimiento a disposición de la persona enferma para que ésta pueda tomar sus decisiones” y también citaron esa definición de salud que él tanto trabajó para formular que dice: “la salud es una manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa”. Toda una declaración en aquél momento histórico. Nos gusta pensar que estas palabras: autonomía y solidaridad en el funcionamiento de la asistencia acercan e-Criterium a aquello por lo que Gol tanto trabajó. En e-Criterium somos deudores.

Oriol Ramis