Los seguros privados de salud: pólizas privadas con colchón público

diciembre 3, 2014

El pasado miércoles 12 de noviembre, me convidaron a la Biblioteca Manuel Arranz de Poble Nou, para hablar de los seguros privados de salud en Catalunya, junto con Marta Carreras y Roger Bernat, así que de eso hablamos.
Mi agradecimiento a Pilar Gurria por la invitación.

Comparto con vosotros el pss de la presentación y aprovecho para resaltar algunas ideas-clave

1. Las compañías aseguradoras que venden seguros de salud dependen actualmente del Sistema Nacional de Salud (SNS) y no a la inversa, como se encargan de promocionar algunos. El SNS es clave para su supervivencia, por eso dicen claramente que quieren ser agentes clave para el SNS.
Se puede comprobar claramente en el Informe Adeslas, la aseguradora de la Caixa, titulado “Rol de las aseguradoras privadas en la sostenibilidad del sistema sanitario público”, o en el resumen de la nota de prensa.

2. La salud es un negocio muy apetitoso y los partidos de derechas, que gobiernan actualmente en la mayoría de CCAA de España, tienen muy claro este concepto de negocio y lo están facilitando por todos los medios; en muchos casos con la inestimable ayuda de partidos supuestamente de izquierdas

3. El plan de privatización implica realizar cambios en muchos ámbitos (fiscal, de modificación del SNS, laboral, social…) y modificar un montón de leyes para asegurar la fortaleza de las aseguradoras y que realmente puedan asumir ese papel de agentes clave que desean y que hasta ahora no tenían, aunque soñaban. Muchas de esas leyes ya están en marcha.

4. En donde hay un Sistema Público de Salud que funciona, no hay negocio para la privada, por tanto parte del plan pasa por debilitar, fraccionar, segmentar, amputar, denigrar y romper el actual funcionamiento del SNS. Mejorar su funcionamiento en los aspectos en que fuera mejorable, nunca ha entrado en los planes de los partidos conservadores privatizadores.

5. Los profesionales que trabajan para las aseguradoras, están mal pagados y el negocio incluye este “pequeño” apartado.

6. Hasta ahora las compañías aseguradoras y sus pólizas de salud, representaban un complemento al Servicio Público de Salud que no despertaba protestas de la ciudadanía, ni peligro de desmantelamiento para el SNS. Ahora ya no. Esto ha cambiado.

Concluyendo: las aseguradoras pueden tener entre sus productos pólizas de seguros de salud, faltaría más, dado que estamos viviendo en una sociedad donde el dios último es la libertad de mercado…pero siempre y cuando sean fieles a ese dios, o sea mientras se mantengan en su espacio privado.

El chiste del Roto de la diapositiva 17, refleja exactamente esa idea, muchísimo mejor que mis 4 líneas.

Dice el paciente estirado en la cama
– Si la medicina privada la financia el estado, ¿para qué necesitamos privada?
Le contesta el médico
– Pobrecillo, delira

Somos nosotros, la ciudadanía, con todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance (votaciones, denuncias de corrupción, acciones en la calle, en los juzgados, personal y colectivamente…) quienes vamos a evitar esta destrucción de nuestro Sistema de Salud (o Servicio Nacional de Salud) ,porque de lo contrario, irá haciéndose realidad paso a paso pero firmemente: la ruta está trazada y se sigue estrictamente el camino para llegar al destino final: hacer negocio.

Aquí os dejo el resumen que la compañera Marta Carreras elaboró del acto.

Olga Fernández Quiroga

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LA DESGRAVACIÓN FISCAL EN LAS PÓLIZAS DE SEGURO PRIVADO

abril 11, 2011

Os presento este imprescindible artículo, escrito por Toni Tuà, que ya ha colaborado otras veces en este blog y a quien agradezco mucho el esfuerzo de síntesis.

Os recomiendo leerlo al completo. Destaco algunas ideas, a modo de resumen.

Esta propuesta, hecha por el Gobierno de Cataluña, una subvención al sector privado, trata de reinstaurar la bonificación fiscal de las pólizas de seguro privado, lo que fue abolida por el Gobierno del Estado, del PP, cuando era Ministro de Hacienda Rodrigo Rato, alegando la detección de importantes abusos en la aplicación de la bonificación fiscal. Rato, a cambio implantó la bonificación en el impuesto de sociedades de los empresarios que acordaban la compra de pólizas colectivas para los trabajadores de sus empresas, como salario diferido en especies, lo que también están exentos de declaración los propios trabajadores .

Es lo que ahora el Gobierno catalán quiere aprobar, muy en línea con la dirección que está dando al Departament de Salut su Consejero Ruiz y que también se habló con la Consejera Geli, en la anterior legislatura.

MITO 1: DE LA EFICIENCIA SUPERIOR DEL SEGURO PRIVADO
“… La práctica de la atención sanitaria prestada por el seguro privado sufre los mismos” vicios “que se le reprochan a la atención pública, con el añadido de que el seguro privado tiene el hándicap real de la selección de riesgos, que impide la equidad de acceso a grupos de población con patologías ciertas, graves y / o crónicas, o de probable ocurrencia, así como discriminación de precio por sexos o por edades … ”

Recordemos una de estas discriminaciones, triste y vergonzosa, que tuvo que ser resuelta, mediante la Ley de igualdad de sexos, en 2009 “prohíbe la penalización, en el coste de la prima, de las mujeres en edad fértil”. Las mujeres penalizadas por la posibilidad de parir.

El Gobierno actual de CiU argumenta:
“La no utilización de los servicios públicos por parte de las personas que tienen voluntariamente una doble cobertura de servicios sanitarios produce un ahorro importante”, librándolo de presión asistencial “y sin ningún tipo de perjuicio para el Sistema Nacional de Salud”.

MITO 2: EL AHORRO PARA EL SISTEMA PÚBLICO DE SALUD
Sólo en tramos muy concretos de edades y servicios (jóvenes con menos patologías y atención primaria y visitas al especialista o partos y cirugía menor).
Cuando hay más gasto (patología aguda, crónica, procesos complicados y alta especialización), se utiliza más el servicio público.
Sin hablar de la prestación farmacéutica, que la gran mayoría de pólizas no contemplan, mientras que la pública subvenciona el 60% a las personas activas y al 100% en las pasivas.

MITO 3: EL PERJUICIO AL SEGURO PÚBLICO
El ahorro de dinero público y de presión asistencial que, dicen, se produce en el sistema nacional de salud con el doble aseguramiento de una parte de la población, se hace en una cuantía y en unos servicios que no justifican la pérdida de ingresos que provocaría la pretendida desgravación fiscal (en el tramo del IRPF que recauda directamente Cataluña). Podríamos estar hablando de unos 200 millones de € al año, que sumados, por ejemplo,a la propuesta de eliminación del impuesto de sucesiones para las mayores fortunas, otros 200 millones de € mes, llegamos a la cifra de unos 400 millones de € al año de menos ingreso de recursos de la Generalitat (cuando ellos mismos hablan de un déficit en el Servicio Catalán de la Salud de unos 850 millones de €). Y por otra parte se niegan a rebajar el importe del billete de “cercanías”, ya que representa una merma anual de ingresos de unos 29 millones de €!.

LOS PROBLEMAS PARA LOS PROFESIONALES Y CIUDADANOS
Ya que son los que deben aceptar transcribir el tratamiento, las recetas y pruebas diagnósticas, prescritas por otro profesional, pero bajo su responsabilidad. Ya tenemos los ingredientes para posibilitar enfrentamientos en los que ni el profesional ni el ciudadano deberían estar.
Sí, la instrucción que vemos en los centros de salud dice que el profesional no tiene la obligación de hacerlo, pero no lo prohíbe por la sencilla razón de que no se puede prohibir, por la propia Ley de la Seguridad Social.

QUE SE ESCONDE DETRÁS DE TODO ESTO
Como siempre, el dinero. La tendencia a la baja del seguro privado, con perspectivas pesimistas, el incremento de los costes, sea por vía de la factura de los profesionales, sea por la demanda de los asegurados, hace que la solución, como casi siempre, la lleve, vía deducción impuestos, el estado, o sea, la ciudadanía; eso sí, sin transparencia, sin participación y claro, nunca podemos olvidar que una póliza es un contrato, renovable año tras año y susceptible de no renovarse por cualquiera de las dos partes.

Hay un último apartado que enumera la parte del sistema público que ya gestiona el sector privado y que será objeto de otro post más exhaustivo y de análisis cualitativo. Ilustrado en números resulta: para el año 2009, la financiación del CatSalut para el “sector concertado” fue de 4.390 millones de € (el 47% del presupuesto total del departamento de Salud), y la gestión directa de los hospitales propios de la administración (ICS) fue de 2.746 millones de €.

Creo que debemos hablar de sector concertado, en lugar de sector privado, “que no es lo mismo, pero es igual”

Las conclusiones del artículo de Toni Tuà

1) El largo proceso de instauración, en nuestro país, de la cobertura pública de la atención sanitaria, ha logrado unos niveles de protección tanto en la población cubierta como en el catálogo de prestaciones, que se ha de reconocer y preservar como pieza principal para el mantenimiento de la cohesión social, junto con la enseñanza y el sistema de pensiones.

2) El modelo del que nos hemos dotado es reconocido como uno de los más eficientes del mundo, tanto desde el punto de vista social como económico. La comparación con los sistemas de varios países de nuestro entorno así lo confirma.

3) En ningún momento ha sido demostrado que la gestión privada de la atención sanitaria, así como su seguro, obtengan unos mejores resultados coste-efectivos, en igualdad de niveles de cobertura poblacional y prestación de servicios.

4) La intención de desplazamiento, por parte de la administración, del seguro y las prestaciones de salud desde el sector público al privado no mejora la eficiencia, en su conjunto, tal como se puede comprobar en países donde se ha realizado este desplazamiento. Sencillamente se ha dado más protagonismo y participación al “sector negocios”, incrementando los costes de transacción, y por tanto disminuyendo la eficiencia global.

5) El sistema público de salud, que como toda actividad es susceptible de mejora, debe corregirse y readaptarse por sí mismo, mediante la implicación de todos los actores concernidos: administración, profesionales y pacientes. Modificando procesos, mejorando actitudes, con voluntad política, transparencia de gestión, implicación profesional y participación de la ciudadanía.

6) No es aceptable que, al mismo tiempo que se piden sacrificios a los profesionales y a los ciudadanos, por falta de recursos públicos, la administración plantee subvenciones para la actividad privada y deprecie ingresos de aquellos que están en condiciones sobradas para contribuir.

Toni Tuà Molinos y Olga Fernández Quiroga