Salud, Género y Comunidad Rural: la participación del paciente

enero 8, 2016

El pasado 3 de octubre, tuve la suerte de participar en la clausura de las Jornadas sobre Salud, Género y Comunidad Rural, en el precioso pueblo de Molina de Aragón, Comarca del AltoTajo y perteneciente a la provincia de Guadalajara.

El acto clausuraba las Jornadas organizadas por la Sefar, la Asociación que representa a las farmacias rurales y cuyo presidente es Javier Guerrero, causante de la invitación y entusiasta de la participación, además de peleador para que la farmacia rural, sus problemas y sus peculiaridades se hagan visibles y se encuentren soluciones.

Quiero dar las gracias a mucha gente. A Javier Guerrero, a la sefar claro, a  Alfonso Pedrosa, que actuó en toda esta historia de promotor/facilitador, a Julia, farmaceútica rural (con la que tengo pendiente una historia maravillosa, que algún día tendremos que publicar, ¿verdad Julia y compañia?), a Lucía, Marta, a mis compañeros de mesa, Graciela Malgesini, Responsable de Incidencia Política en la Red Europea de Lucha contra la Pobreza en España (EAPN) y autora del Informe Social Castilla-La Mancha 2014 y Rodrigo Gutiérrez, Director General de Calidad y Humanización de la Asistencia Sanitaria en la Consejería de Sanidad de Castilla La Mancha, a Elba y su marido que nos acogieron en su posada… y al maravilloso paisaje de lo poco que pude ver de este lugar al que tengo que volver.

También a los representantes institucionales que estuvieron con nosotros, desde el alcalde de Molina, Jesús Herranz, que a pesar del gripazo que tenía, vino a presentar el acto, a Alfredo Barra, Delegado de la Junta en Molina, a Margarita Gascueña, Delegada Provincial de Sanidad de Guadalajara y a Teresa Marín, Directora General de Planificación, Ordenación e Inspección Sanitaria

Y por supuestísimo y sobre todo, a los participantes, a los que de nuevo pido perdón por no haber podido dialogar al finalizar las ponencias, algo que lamento muchísimo, aunque luego pude conversar algo en el pica-pica y me gustaron mucho los comentarios que amablamente vinieron a hacerme, como por ejemplo el intercambio que tuvimos respecto a los tratamientos de las enfermas de anorexia/bulimia, después de haber puesto un ejemplo durante la ponencia de lo que no debían ser estos tratamientos.

Además, todos son convencidos de la participación ciudadana, de su función de servicio público; por eso están en muchos fregados, como estas Jornadas, compartiendo enseñanzas, proyectos y muchas ilusiones, en dónde las personas son realmente las protagonistas.

Y la constatación de lo poco que sé sobre las especificidades de la salud de las mujeres en el medio rural. Un tema pendiente para mi.

Me gustó mucho pensar en la participación ciudadana desde la perspectiva del paciente. Creo que fue Rodrigo quién dijo que en vez de paciente prefiere decir enfermo. Está bien pensado.

Y lancé una propuesta: un sitio digital compartido para recopilar los trabajos sobre participación ciudadana en salud. A ver si sale…

Algo aprendí sobre la problemática de las farmacias rurales. Tengo publicado en el blog, un post titulado la farmacia rural vista por un farmacéutico rural. El farmacéutico rural es Manuel que completaba una serie de post sobre el tema rural/sanitario que comencé conversando con Luis, el médico, rural y seguí con Pili, la enfermera rural.

Releyendo el artículo, me parece que se hacían propuestas interesantes que se pueden añadir a las de Javier, desde Sefar y sus compañeros.

Y como este post hace más un mes que tenía que haberlo publicado y no lo he hecho, he pensado que como “penitencia placentera”, me auto imponía mi primer storify, algo que tenía ahí pendiente y que aprovecho para practicar.

Aquí lo tenéis. Os pido indulgencia…

Storify Molina de Aragón

También os dejo mi presentación sobre la participación del paciente en el sistema sanitario público.

Olga Fernández Quiroga

 

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Participación en Salud: parlem dels Consells de Salut de Barcelona

noviembre 25, 2015

El viernes día 20 de noviembre, organizamos una Jornada de participación en salud,  para hablar de los Consells de Salut de Barcelona, órganos de participación ciudadana en salud, que ya llevan una trayectoria de muchos años.

Invitamos a los responsables del Ajuntament de Barcelona a que dialogaran con nosotros. Y allí estuvimos los ponentes…

GEMMA TARAFA:  Comissionada de salut de l’Ajuntament de Barcelona

FERNANDO PINDADO: Gerent de Drets de Ciutadania, participació i transparència

PILAR SOLANES:  Directora del Programa de Salut de l’Ajuntament de Barcelona

PEP MARTÍ: Junta del CAPS i membre de la Marea Blanca de Catalunya

OLGA FERNANDEZ: Junta del CAPS i activista de la participació ciutadana en salut

…y los asistentes. Estupendos en cantidad y calidad. Y pudimos dialogar

Queremos que los Consells de Salud sean realmente organismos de participación

Queremos que sean lugares de creación, de intervención no sólo en las políticas sanitarias, sino en las de salud

Queremos que sean organismos saludables en si mismos.

Queremos que decidan y que sus deciciones reviertan en una mejora de la salud de la gente y del Sistema Nacional de Salud.

Hablamos de esto y de mucho más. Ha sido un comienzo para seguir trabajando.

Muchísimas gracias a los ponentes y a los participantes.

Algunas fotos de la Jornada

Os dejo mi presentación, que también podéis ver en slideshare

Quiero resaltar dos cuestiones:

  1. Dos propuestas muy concretas (en la diapo 9): un espacio web para organizar, conectar e interaccionar los CS y un repositorio Web con trabajos y experiencias sobre participación ciudadana en salud. Espero que tengan algún resultado operativo.
  2. Tiene que cambiar el estatus que tienen ahora mismo los CS y pasar de ser óganos consultivos a decisorios. Sin este cambio, estaremos siempre a merced del voluntarismo de los gestores que en cada momento gobiernen el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya y sabemos por experiencia que muchos de ellos tienen voluntarismo bajo cero, así que es el momento de cambiar.

En el blog podéis encontrar otros post sobre participación como éste

o éste otro.

Actualización de 4 de diciembre

El resto de ponencias, las podéis encontrar en la página del CAPS

Olga Fernández Quiroga


Marea Blanca de Catalunya: Plantamos REBELDIAS

junio 8, 2015

El pasado 28 de febrero estuvimos en el Paraninfo de la Facultad de Medicina del hospital Clínico de Barcelona para constituir la Marea Blanca de Catalunya.

Plantamos rebeldías y brota la Marea Blanca

Más de 70 entidades acogidas por el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalana(SEPC). Mucha gente. Mucho entusiasmo. Mucha lucha.

Pocos días después la Televisión Pública Catalana, TV3 (a la que el partido en el Gobierno CiU, ha intentado desmantelar hace unos meses), dedicaba un programa sobre sanidad muy vergonzoso y vergonzante, por la falta de diversidad de los participantes, así que los compañeros de cafèambllet, les contestan mediante estos dos vídeos, en catalán y muy bien argumentados.

Desmontando el debate-farsa sanitario a TV·3

Parte 1ª

Parte 2ª

Y el 9 de abril el Conseller de Salut de la Generalitat de Catalunya, cumpliendo el mandato del Molt Honorable President Artur Mas, comparecía en la comisión de salut del Parlament de Catalunya , y tuvo que aguantar que todos los representantes de los grupos parlamentarios se levantaran y se fueran, dejándolo con su partido, con la representante de ERC, Alba Vergés (Esquerra Republicana de Catalunya) y con la ex consejera de salud socialista Marina Geli. Una elección equivocada de ERC y del PSC, que van acumulando decisiones parecidas.

Marina Geli

Adiós a un Pacto por la Salud que jamás debió hacerse.

El 6 de mayo la Marea Blanca se fue a Bruselas , invitada por el eurodiputado de Iniciativa per Catalunya Verds, Ernest Urtasun.

Y el 9 de mayo, salimos a la calle y estuvimos en la Pça. Sant Jaume de Barcelona, a ver si además de oír, los gestores de la Generalitat de Catalunya, también pueden escuchar.

Y también rodemos la Vall d’Hebrón con una cadena huma y… mucho más

Es una gran estupidez el desprecio que muchos gobernantes, en este caso el Conseller Ruiz y su Presidente (y el nuestro, claro), Mas, demuestran por los movimientos ciudadanos, que no les hacen la ola.

Y una pérdida para el conjunto de la sociedad, porque su soberbia y su ceguera no solo les conducirán a la pérdida de las elecciones, aunque se tapen con la bandera nacionalista/soberanista y/o independentista, sino a la renuncia de construir una sociedad en donde las personas sean el centro, en donde se estimule su creatividad, su talento, su participación en todos y cada uno de los ámbitos que la forman. Participando, deliberando y decidiendo.

Ante ellos, que destruyen lo que aún estábamos en fase de construcción, plantamos rebeldías. Y brota la Marea Blanca. Y crece. Y florece. Y da frutos.

marea-blanca-cat-1

Ante su egoísmo, la mercantilización de la salud, la venta descarada de la sanidad pública en pos del dinero, de las desigualdades sociales y de la marginación, seguimos sembrando rebeldías.

Jornada de la candidatura municipal Barcelona en Comú sobre salud

Y programa de salut en Barcelona

Olga Fernández Quiroga


Las 1.001 maneras de privatizar la Sanidad Pública en Catalunya

noviembre 10, 2014

Oh, sí, se equivocan los que piensan que el Gobierno catalán está tan entretenido en el proceso independentista que no se ocupa de otras cosas….bueno al menos al Conseller de Sanitat, Ruiz, le han relevado de tan excelsas ocupaciones y él a lo suyo.

Veréis, en Catalunya somos muy sutiles con esto de las privatizaciones. Muy poco a poco, sin que se note demasiado, sin enfadar mucho a nadie, lo vienen haciendo desde el inicio de las transferencias, aunque últimamente viendo que en Madrid y otros sitios del Estado, “van per la dreta” se han animado mucho y si no hubiera sido por la cascada corrupcionista (corruptores, corrompidos, defensores de los corruptores…etc) en el Departament de Salut, irían a mucha más velocidad.

Pero siguen yendo, no paran y aquí os explico un bonito método privatizador, practicado asiduamente, aprovechando esta noticia del diario el País firmada por Jessica Mouzó Quintás.

Supongamos que soy el hospital público A y el Cat Salut, el organismo proveedor del Departament de Salut de Catalunya, me concede para este año 100€ para realizar operaciones de cataratas. Como cada operación vale 10 €, pues me llega para realizar 10 operaciones.

– Uy, Sr. Cat Salut,-dice el hospital público- es que tengo 20 operaciones más para realizar. Las pongo en listas de espera.

– Uy no- dice el Cat Salut- que el Honorable Conseller Ruiz, después del lío que organizó en el Parlament dando datos “inexactos” (por no decir falsos) sobre las listas de espera, ha prometido que ninguna operación esperará más de 6 meses.

– Entonces ¿Nada de listas de espera? Bien, nos incrementan el presupuesto. No hay problema, podemos asumir perfectamente el trabajo. ¿Abrimos esos quirófanos que hemos cerrado y están inactivos?

– No, no hay presupuesto. Lo solucionamos a la catalana. Les vamos a derivar esas 20 operaciones, a los hospitales privados. Lo harán muy bien y problema solucionado. Además, hay que repartir, que de eso se trata, que todo el mundo pueda ganar. Es lo justo. Y el Conseller puede decir que cumple su promesa respecto a las listas de espera.

Y aquí se debería acabar la historia, con ese dinero que no había, pero que hay…pero no. La historia no se acaba y tiene cola. Resulta que surgen, ¡ay! problemas postoperatorios.

– Que los pacientes vayan al hospital privado dónde se han operado si surge cualquier problema.

Pero los hospitales privados dicen:

– Lo siento. No puede ser. El trato es realizar la operación. Sólo nos pagan por esto. Nada más.

– Y ¿qué hacemos entonces con los pacientes que tienen problemas?

– Eso ya no es problema nuestro mafalda

Plata en los cabellos… Oro en los dientes… Piedras en los riñones…  
Azúcar en la sangre…
Plomo en los pie
s...
Hierro en las articulaciones…
Y una fuente inagotable de Gas Natural en el vientre.

¡¡¡Nunca pensé que a partir de los 50
pudiera llegar a tener tanta riqueza interior!!!

 

Así que, sin el optimismo de Mafalda, los pacientes vuelven al primer Hospital A, que puede ser la Vall d’Hebrón, Bellvitge, el Hospital del Mar….etc. porque aún sigue existiendo eso que llaman Sanidad Pública, aunque ya no sea universal y allí son atendidos, también con dinero público.

¿Imaginativo verdad?

– Claro, ¿Cuál es el problema? Win Win (todos ganamos).

Si alguien tiene alguna mínima duda de que no estamos hablando de recortes, sino de un plan perfectamente planificado para la destrucción del Sistema Público de Salut y que se llevará a cabo (si no lo evitamos), fase por fase, que vaya a la Consellería de salut y seguramente lo contratarán.

En esta historia faltan la voz de los pacientes y la voz de los ciudadanos. Ahora ya, sin ninguna gracia.

La de los pacientes, que sufren arrastrando su enfermedad de un sitio para otro y que son tratados como simples organismos, en el mejor de los casos, sin que importe su sufrimiento. Sólo son lo que vale una operación de cataratas (supongamos). Sin más.

Y falta la voz de todos nosotros, las de los ciudadanos, considerados como idiotas, como le gusta decir a Esperanza Aguirre, la ex-Presidenta de la Comunidad de Madrid y promotora de la privatización salvaje en la sanidad madrileña.

– A la gente, qué más les da quién está detrás del hospital A o el B. Lo importante es que les atiendan y ya está.

Otro día analizaré esta idea que comparten muchos gobernantes respecto a sus gobernados o siervos o votantes y que nunca alcanzamos, para ellos, la categoría de ciudadanos.

Olga Fernández Quiroga

 


Las granjas oncológicas de Juan Irigoyen

julio 17, 2013

Suelo hacer la pausa vacacional con algún post alegre y humorístico, pero este año, va a ser diferente, a menos que en el último momento me venga la inspiración y el ánimo.

Reproduzco un post del blog  Tránsitos intrusos de Juan Irigoyen que me llegó via twitter por  @ rosermarquet, a quién agradezco la referencia.

La historia es emocionante sí, pero también plantea claramente una disfunción en este sistema sanitario nuestro que cada vez se agrava más, con el desmantelamiento feroz al que está sometido. Y tal como dice Juan Irigoyen convierte la  asistencia sanitaria en una industria y la relación médico-enfermo en empresa-cliente o algo peor.

Nadie mejor que él para explicar el tránsito por el sistema y vivir la experiencia en primerísimo persona para comprobar muchas de las cosas que tan bien y con tanta precisión ha escrito.

Aquí está el post, que también podéis leer en su blog

LAS GRANJAS ONCOLÓGICAS

En el largo proceso de tratamiento de Carmen, tras transitar por territorios médicos múltiples, algunas veces experimentando terrores intensos, llegamos a las tierras oncológicas. Desde que fue diagnosticada de la Granulomatosis de Wegener, estuvo tratada por un médico internista de competencia acreditada. La relación entre ambos se encontraba inscrita en unas coordenadas, que ni siquiera pueden imaginar quienes están convirtiendo la asistencia médica en una industria. Fue una relación médico-enfermo que parecía salida de uno de los hermosos textos de Laín Entralgo. Una anemia persistente, terminó en una colonoscopia que dio resultado positivo. Fue intervenida quirúrgicamente. Tras la operación, el informe de Anatomía Patológica la convirtió en una paciente oncológica.

Desde que llegamos a Oncología, advertimos las diferencias. El rango de la enfermedad, con una alta posibilidad de metástasis, requirió tratamiento de quimioterapia. Pero, en una situación tan amenazadora, cada vez aparecía un médico diferente en la consulta. Nos hacíamos muchas preguntas acerca de la interacción entre el Wegener, el cáncer y la quimioterapia. Los distintos médicos que rotaban eran distantes, no respondían a las preguntas y nos transferían la información del cáncer, como si fuera un episodio aislado de su proceso general y del Wegener. Eran portavoces de la sesión clínica que había examinado el caso y tomado decisiones. Pronto aprendimos que no se podía conversar con una sesión clínica.

Por el contrario, las enfermeras de la sala de tratamiento eran cordiales, cercanas y muy profesionales. Estaban atentas a las señales de lo que se denominan efectos secundarios, que en el caso de Carmen representaban amenazas mucho mayores que los designados por ese piadoso término, secundario. La sala de tratamiento, donde se administra la quimio, era un mundo muy particular. La sobrecarga de gente y la diversidad de los enfermos, generaban situaciones que eran resueltas con una admirable profesionalidad por las enfermeras. Me gustaba observar la sala y las personas presentes.

Cuando en el segundo ciclo comenzaron los problemas para Carmen, los efectos secundarios, se acrecentó nuestro desamparo ante la asistencia médica rotatoria. En alguna ocasión, escuchamos una frase terrible para mí, que conozco el interior del sistema. Un médico nos dijo que “esta semana llevo yo a los de colon”. No me gusta nada esa frase que muestra esta realidad semioculta. Los enfermos, concentrados en una grupo bajo la supervisión de un guía provisional. Lo mismo que los turistas. Pero la asistencia médica a un enfermo de cáncer es otra cosa que la gestión de un viaje.

Entonces sucedió una explosión de lo inverosímil. Nos decidimos a plantear en la siguiente consulta, que le asignasen un médico de forma permanente. Cuando entramos, estaba un médico que nos recibió de forma muy cordial, con un exceso de simpatía comercial. Le dijo “Hombre, de Santander, qué bonito, qué suerte, qué bien, pasiega”. Pronto advertimos que no sabía que tenia un Wegener, luego no habia tenido tiempo de leer la historia, que compensaba llamándola “reina”. Entonces le planteé imperativamente que queríamos que le asignasen un médico estable. Respondió que sí tenía un médico. Cuando le pregunté quién era, un poco nervioso, buscó entre la documentación. Entonces leyó un papel y dijo “Su médico es el doctor Juan Irigoyen Sánchez. Pero ahora no está aquí”. Carmen dijo socarronamente señalándome “Sí aquí está”. La explicación del entuerto es que había visto, entre los papeles de la carpeta, el papel de la sala de tratamiento que indica a quién hay que llamar en el caso de que se suscite algún problema.

Carmen se quedó literalmente muerta. Sus miedos a la enfermedad fueron complementados con su miedo a los oncólogos y a las tenebrosas consultas despersonalizadas con los portavoces de las misteriosas  sesiones clínicas. Se sentía totalmente desamparada. Es un sentimiento tan terrible, que no se lo deseo a nadie. Ella no comprendía porqué le trataban así. Nunca en su experiencia de enferma tuvo un problema de este rango, ni en el centro de salud, ni con los internistas, ni con otros especialistas, ni con los cirujanos. El terrible recuerdo de su experiencia en ADESLAS atenazaba su mente.

En mi caso, un suceso así generaba algo más que impotencia y desamparo. Había trabajado con médicos de familia sobre las agresiones a médicos. Ahora, mis dudas se suscitaban. Pero lo peor es la vivencia de una situación tan inverosímil, que es imposible que sea aceptada por un interlocutor. Tengo muchos amigos y compañeros médicos. Cuando cuento esto siento un aislamiento especial. Me recuerda al libro de Artur London de “La confesión”. Un alto dirigente comunista, con una historia intachable y que ocupa puestos de dirección en el estado en Checoslovaquia, es detenido y acusado de traidor y agente enemigo. En el libro narra muy brillantemente su aislamiento que experimenta entre los suyos, así como la inevitable adquisición de la condición de sospechoso. Algo de esto he vivido con la experiencia oncológica de Carmen. Un sentimiento de vacío, por lo inverosímil de la historia. La apariencia ante los demás de sospechoso de alienación. La indefensión es una situación muy difícil, pero más lo es la soledad absoluta que se deriva de esta situación terrible. Le comentaba a Carmen irónicamente que estábamos viviendo una situación de “estalinismo blanco”.

Después, Carmen consiguió que le asignaran una oncóloga con la que tuvo buena relación, aunque ella ya tenía mucho miedo, que es un sentimiento muy destructivo. Un mes después tuvo una intoxicación que obligó a suspender el tratamiento. Una decisión tomada en una, misteriosa para nosotros, sesión clínica. El verano, el último de Carmen, fue fantástico para ella. Sin tratamiento, en su tierra, con los suyos queridos, sin misteriosas sesiones clínicas que se sobreponen a tu vida.

En el otoño, en el primer TAC apareció una metástasis en el hígado. De nuevo fue a quirófano tras el circuito de pruebas y consultas. Después de la operación, se encontraba bien, muy contenta con la relación con el cirujano y el anestesista. Yo me encontraba mal. Estaba persuadido de su inminente fin, distanciado del ambiente de médicos y amigos empapados de las necias psicologías positivas. Dos meses después, se produjo la concurrencia de dos sucesos fatales. La oncóloga que la trataba, estaba embarazada, y cogió una baja que iba a durar varios meses. Esto significó un golpe muy duro para Carmen. De nuevo quedaba frente a los portavoces rotatorios de las sesiones clínicas. El segundo, fue que en el primer TAC, dos meses después de la operación, aparecia otra metástasis en el hígado. El cirujano decia que era operable. De nuevo vuelta al quirófano. Previamente, un PET para confirmar. La situación clínica tan negativa se contraponía con el retorno a nuestra cotidianeidad de toda la tribu de los positivos.

Ahora vuelvo a lo inverosímil. La primera consulta para ver los resultados del PET. Una oncóloga muy joven nos recibe. No había leido el resultado del PET. Entonces, distante, al estilo de los portavoces de las sesiones clínicas, lee los resultados en la pantalla, y, sin contener sus emociones , dice “tienes varias metástasis en el hígado, en ganglios linfáticos y una osea en el muslo”. Carmen estaba en una situación tal que no procesó la información. Le preguntaba si eran operables todas las metástasis. La oncóloga le dijo que estaba descartado, que sólo quedaba el tratamiento (la quimio). Entonces le dijo un sentido “lo siento”.

He vivido muchas situaciones de adversidad en mi vida, pero ninguna tan fuerte como esta. En la situación dramática descrita, cuando nos da cita para las pruebas que inician la nueva quimio, Carmen le pregunta en tono de súplica ¿estarás tú en la consulta? La oncóloga le dice que no, que no sabe quién estará. Carmen le insiste y le dice que quiere que esté ella. La respuesta es un cambio de tono, intensificando la dureza. Le dice que tiene muchas cosas que hacer. Ser espectador de las súplicas de una mujer tan débil y moribunda frente a una oncóloga carente de cualquier debilidad frente a los pacientes, que sitúa su vida profesional por encima de cualquier cuestión, que carece de cualquier sentimiento, en coherencia con los parámetros por los que va a ser evaluada, es una de las peores experiencias a las que he tenido que enfrentarme. Carmen no era una inversión rentable para la oncóloga. Así lo diría un programador o gerente de los que escriben los guines profesionales.

Carmen no se enteró muy bien de su situación. En los dias siguientes conseguí que la viese el jefe de servicio. Estaba tan débil mentalmente, que aceptó la quimio contra mi opinión. Desde que empezó el tratamiento hasta su muerte, transcurrieron cuatro semanas.

Esta es una experiencia de lo que me gusta llamar las granjas oncológicas. Un sistema en el que, como en las granjas, los científicos deciden las dosis individualizadas de alimento de cada interno. La relación de cada uno con los técnicos tiene como finalidad obtener información para la toma de decisiones con criterios científicos. En este sentido es despojado de su condición de ser humano, siendo convertido en un sistema de órganos y funciones sobre el que es posible intervenir. Un lugar donde es posible encontrar un gesto de compasión u otro sentimiento humano positivo en quien te administra la dosis. Una pregunta subyace en esta historia. Se trata de discernir si un enfermo oncológico debe tener asignado un médico, de modo que se pueda establecer una relación asistencial continua e integrada.

Mañana hace un año de la muerte de Carmen. Me he tomado este tiempo para tener una distancia. En los próximos dias publicaré en este blog algunos fragmentos de correos electrónicos mios, dirigidos a personas amigas, en los años oscuros de la enfermedad de Carmen.  Lo hago para evidenciar los sentimientos y las reflexiones de algunos usuarios de tan imponente industria del dolor. Estos no encuentran cauce en un sistema comunicativo tan eficaz en ocultar realidades tan  importantes. Lo hago en la memoria de la débil y querida Carmen de los años del cáncer.

Marika Takeuchi: The Arctic Light

Olga Fernández Quiroga


Propuestas para la regeneración del carácter público de la sanidad catalana

junio 28, 2013

El valor más querido de este documento, proviene de su carácter negociado e integrador, entre personas con ideas distintas, de ámbitos diferentes y seguramente con intereses diversos. O sea, del valor de la discusión, del contraste de pareceres y de una integración final con la que nadie está de acuerdo al 100%, pero todos compartimos.

Quiero resaltar este valor, hoy en día tan en desuso. Porque exige paciencia, tolerancia, generosidad, saber escuchar, integrar, valorar, compartir, colaborar…aunque sólo fuera por la puesta en práctica de estos verbos, ya valdría la pena. Si además, le puede servir a alguien, estupendo

No es tan difícil: yo no estoy de acuerdo conmigo misma al 100% y consigo arreglármelas cada día…

Por eso va con anexos y sin anexos y con aclaración final.

También en la Web del CAPS, en catalán

En castellano

Con los dos anexos

Por supuesto, siempre admite aportaciones. Y mil gracias a los  participantes, sobre todo a los coordinadores: Montse Figuerola, Santi Marimon y Josep Martí Valls 

Olga Fernández Quiroga


La falta de credibilidad del Departament de Salut (del Conseller Boi Ruiz)

marzo 24, 2013

Hoy quiero compartir esta reflexión que nos explica el Dr. Josep Martí Valls, del CAPS  y que subraya dos interesantísimas cuestiones de fondo.

1) Que la credibilidad de las instituciones, esa que ha perdido Ruiz, el Conseller de Sanitat del Gobierno catalán, es “esencial” para poder gobernar, y sin ella nada se puede hacer. Otra consecuencia de esta estafa política, que llaman crisis, y que ya se ha instaurado en la sociedad. Nos costará muchísimos años y muchísimos esfuerzos volver a recuperarla.

2) Que por encima de los protocolos, están las personas, siempre, pero en  salud muy especialmente. También esencial.
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“Esencial” o mejor decir “apropiado”, una buena iniciativa que puede fracasar por falta de credibilidad del Departament de Salut

El día 7 de marzo fui a una jornada de presentación del proyecto “Essencial” , que para mí sería mejor llamarle “apropiado”, por parte de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña , dependiente del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya. Para los presentadores, el proyecto Essencial significa “añadir valor a la práctica clínica”, y lo explican así:

“… identificación de prácticas de poco valor, priorización de recomendaciones, comunicación activa de las recomendaciones y evaluación del impacto de las recomendaciones…”

De hecho, es una voluntad de reducir la variabilidad en las indicaciones clínicas (esto es bueno), mejorar la calidad y la sostenibilidad del sistema haciéndolo más eficiente, haciendo lo que hay que hacer y no haciendo lo que no tiene evidencia o consenso de efectividad. El proyecto es copia de espacios similares de otras Agencias de evaluación en Salud, como la inglesa NICE  o la australiana, con los principios de “más no siempre es mejor” o “Do not do”.

Esto, que me pareció una buena iniciativa, tanto los presentadores del proyecto  como las experiencias que se expusieron en la jornada, hicieron hincapié en la reducción de costes que representaba, interesante en un momento de crisis económica, etc. y al día siguiente, los medios de comunicación insistieron en esta valoración económica, incluso en titulares.

También se oyeron en la red voces escandalizadas diciendo: “quieren recortar más, para ellos sólo cuentan el dinero, al final nos dejarán morir…, ya que algunas de las experiencias que citaban los medios eran, no hacer radiología en lumbalgia inespecífica sin afectación neurológica antes de las seis semanas (este proceso, generalmente benigno, suele “curar” en menos tiempo) o bien no hacer mamografía, si no hay factores de riesgo, por debajo de los 50 años, etc.

¿Que quiere decir esto? Quiere decir que una buena iniciativa, si no hay confianza y credibilidad en la administración, si crees que ésta engaña o hay demasiadas sospechas de corrupción encubierta, la iniciativa puede fracasar. Y eso es lo que ocurre en estos momentos con el Conseller de salut de Catalunya quién, por cierto, llegó a la jornada que debía inaugurar, dos horas después de la inauguración, cuando ya se habían marchado de la entrada un grupo con batas blancas y pancartas en contra de él. Es como si él mismo propusiera un pacto anticorrupción o por una mejor sistema sanitario público, después de las políticas llevadas a cabo hasta ahora. Creo que el Sr. Boi Ruiz debería dimitir para hacer creíbles unas nuevas políticas.

Otra cosa sería hablar con los profesionales, de hasta qué punto se deberían seguir las recomendaciones del proyecto (como los protocolos) porque, por ejemplo, yo mismo, unos días después de ir a la jornada, tuve que saltarme la primera recomendación. Explico el caso.

Se trataba de una señora de 80 años internada en una residencia, con una historia de lumbalgia muy aguda, en tratamiento por su médico con analgésicos, sin radiografía lumbar, como indica la recomendación (internacional en este caso) pero al cabo de 15 días de no mejoría del dolor y la discapacidad funcional, tanto la paciente como los familiares que la visitan están muy preocupados y nerviosos: ¿qué tendrá? si será una cosa fea… etc y yo recomiendo la maldita radiografía. Van a urgencias de un hospital, hacen la radiografía e informan que es normal. La paciente, al día siguiente ya había mejorado clínicamente y la familia estaba más tranquila. Quizás tendremos que saltarnos, en algunas ocasiones, las recomendaciones generales, para atender a pacientes concretos.

Pep Martí (CAPS) 11 de marzo 2013

Lágrimas negras, un título apropiado. Bebo Valdés (in memoriam) y Diego el Cigala